domingo, 23 de mayo de 2021

La meditación en yoga

La mayoría de las publicaciones que solemos ver referentes a la meditación, nos dicen que con solo meditar unos minutos por día podremos llegar a iluminarnos, a ser mejores personas, a calmar nuestra mente o incluso a dejarla en blanco.

Nada más alejado de la realidad.

Meditar significa no pensar, no comparar imágenes, ni tener ideas, se lo denomina Dhyana. Es el reposo total de la mente. Permitir que entre en un estado de adormecimiento, de vacío llamado Sunyatha en donde desparece la noción de tiempo y espacio, es por esto que la meditación nunca se debe realizar solo, sino con alguien que nos esté guiando. La meditación es el resultado de la concentración, en donde se realizan diferentes técnicas para poder controlar los sentidos.

La meditación fue la base del yoga, así comenzó, no hay yoga sin meditación. La postura de sentado era la única que se realizaba, manteniendo los ojos cerrados, el tronco erguido permitiendo que la mente se relaje y el cuerpo acompañe estando alerta. Dicha postura se llama Dhyanasana se puede realizar sentado sobre el suelo, sobre un banquito de meditación, un taco o en un zafu (almohadón/cojín de meditación) realizando un triángulo en la base entre las rodillas y la cadera, con los brazos relajados sobre los muslos. Apuntando el chakra Kanda hacia la tierra, permitiendo que la energía fluya desde el kanda hasta la coronilla.

La respiración debe ser abdominal, esto permite que las pulsaciones sean cada vez más lentas, y nos relajemos. Si el cuerpo estuviera acostado no estaríamos meditando sino realizando una relajación.

Con las manos se pueden realizar diferentes mudras, ya sea relajadas sobre las rodillas con las palmas mirando hacia arriba, colocar la palma derecha sobre la izquierda, adoptando la forma de cuencos llamada Dhyana mudra o realizar un triángulo entre los dedos índices y los pulgares apuntando hacia abajo y apoyadas sobre el regazo, llamado Shakti mudra. Pero nunca unir el  índice con el pulgar, dejando el resto de los dedos estirados y colocar las manos sobre las rodillas, llamado Chin mudra, pues activa la conciencia y es justamente lo contrario de lo que estamos buscando cuando queremos meditar.



Las posturas clásicas tradicionales:

*padmasana: piernas en postura de loto

*siddhasana: se le dice la postura perfecta donde una pierna se coloca sobre otra y un empeine sobre el muslo

*swatikasana: es la postura del falso loto de piernas

*mukhatasana: postura de medio loto de piernas

*vajrasana: postura de piernas en diamante hacia delante, sentado sobre los talones, puede resultar incómoda para muchas personas porque genera dolor y corta un poco la circulación

*sukhasana: es una postura más fácil de realizar, un talón delante del otro apoyados en el suelo

En nuestro espíritu confluyen los sentimientos, las emociones y las pasiones, las cuales suelen ser reprimidas por la mente todo el tiempo. Es por eso que cuando la mente se relaja, el espíritu se encuentra libre, sin pensamientos. Aprendemos a disociar lo que ocurre a nuestro alrededor y en nuestro interior sin analizarlo, ni juzgarlo.

El Samadhi, es el estado de plenitud existencial al que se llega a través de la meditación. Es un estado espiritual de integración, en el que convergen la plenitud, el contentamiento, la armonía y la paz interior.

No es algo sencillo de lograr, pero tampoco imposible. Debemos darnos tiempo, no presionarnos o sentarnos con la idea de meditar una cantidad de tiempo como si fuera algo que ocurre por el solo hecho de tener la intención de hacerlo.  Disfrutemos del proceso, sin estar pensando en llegar a destino.

"Deja de pensar cuando medites y tu espíritu te mostrará lo que sientes"

(Yoga Sutras de Maitreyananda)

-Bibliografía:

Libro del Yoga, de Dharmachari Maitreyananda (2016) y contenido de clases teóricas

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